Quizás no esperarías que hubiera mucho detrás de esos pequeños ojos brillantes. Los patos tienen cierta reputación: agradables, algo distraídos, ocasionalmente agresivos cerca del pan. No son, por lo general, el tipo de animal al que uno recurriría para entender la organización social. Vale la pena dejar esa idea de lado. Si te sientas en un banco del parque y los observas unos minutos, empiezas a notar cosas. Un pato levanta la vista del agua y de repente otros varios...
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